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La Princesa Mora

09/09/2014

Durante la época de la reconquista, en la que cristianos y musulmanes llevaban a cabo pactos entre ellos, condujeron a Aja Galiana, una doncella mora que destacaba por su belleza, hija de Al- Menón de Toledo y sobrina del rey Al- Mamún, a la ciudad de Ávila, donde fue acogida por Doña Urraca, hija del rey Alfonso VI.

 

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Rey Alfonso VI

 

Esta bella doncella había dejado en su tierra a su amado y pronto su belleza, llama a la atención a numerosos caballeros abulenses, especialmente a Nalvillos Blázquez, que luchará por conquistar su amor e incluso intentará casarse con ella, pero este noble caballero ya tenía concertado matrimonio con una hija de la nobleza abulense Arias Galindo y por su parte a su amada Aja, le habían concertado un matrimonio con un jefe árabe, Jezmín Yahia del cual estaba enamorada, por lo que el noble abulense a pesar de que la situación estaba en su contra logra casarse con Aja, una vez convertida al cristianismo. Esta situación provoco el odio de Jezmín y de Arias hacia Nalvillos Blázquez, donde finalmente Arias se casaría con el hermano de Nalvillos, Blasco.

En un viaje a Talavera, Nalvillos conoce y se hace amigo de Jezmín, ignorando ambos de quienes se trataban. La buena amistad hacen que Nalvillos invite a Jezmín a la boda de su hermano y es cuando Jezmín descubre que el caballero abulense se encontraba casado con Aja, su amada y que todavía el sentimiento era común.

 

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Aixa, con el deseo de querer estar con Jezmín, se acaba fugando con este a Talavera y una vez que se entera Nalvillos, junto con sus leales caballeros, se dirige a Talavera acampando en las inmediaciones de la ciudad y logra entrar disfrazado de árabe, llegando hasta el jardín de la residencia de Jezmín, donde se encuentra sola a Aja, a la quien embelesa con con frases de amor y una vez que Aja, se siente atraído por el desconocido, el noble abulense se descubre, reaccionando Aja llamando a la guardia, los cuales apresan a Nalvillos

Jezmín ante lo ocurrido, decide ejecutar a Nalvillos en una plaza pública quemándole en una pira, donde el caballero como último deseo pide hacer sonar una trompa de guerra. Accediendo a  ello el ejecutor, la hace sonar y este sonido significaba la señal para que los caballeros leales a Nalvillos que se encontraban en las afueras de la ciudad atacasen, donde una vez que entraron en la ciudad realizaron una matanza y Nalvillos se vengó quemando a los amantes en el lugar que era destinado para su muerte.

 

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Y esta es una más de las leyendas abulenses.

 

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2 comentarios
  1. interesante post. Un saludo

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